Richard Stephen Karl Bertrand Friedrich Charles
Albert Ojete Frigorífico Fregona Alcaparrón, más conocido por
su nombre artístico Dios, es un biólogo, filósofo, físico, cosmólogo,
matemático, escritor, poeta, músico, actor, stripper, electricista, carpintero y humorista
famoso de la galaxia Toc-Toc Jehová, a una distancia de miles de millones de
pies de loto de la nuestra. A la temprana edad de 9050 años, se le
ocurrió crear el mundo, nuestro mundo, porque Dios ya tenía el suyo, eso
explica que Él existiera antes de crearnos a nosotros. Su mundo lo creó otro Dios
que vivía en otra galaxia y que también se aburría, y así sucesivamente. Así
pues, totalmente decidido, se puso en marcha.
Primer día: Día y noche
Primer día: Día y noche
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Así comienza el Génesis después de cinco mil quinientas horas y un minuto ofreciéndote seguros de coche y patinetes oxidados.
Tras un largo viaje, llegó a nuestra galaxia actual, que en ese momento era todo campo. Después de tanto tiempo sin hacer sus necesidades, Dios defecó y eligió la mejor mierda para que fuese nuestro hogar. La oscuridad invadía todo el mundo y a Dios no le gustaban las tinieblas porque huelen peste y venden pañuelos en los semáforos. Entonces dijo: “¡Hágase la luz!”, y todo se volvió blanco y luminoso. Gracias a su buen gusto para los nombres, Dios llamó a la luz “Edison” y a la oscuridad “Mahalabubu Katalameke Barukariru” sin pensárselo dos veces. Después, el escritor de la Biblia, Rafael Mora, los apodó como el día y la noche respectivamente.
“Se hace de Mahalabubu Katalameke Barukariru, mañana seguimos” —Dios, el primer día hablando solo.
Segundo día: Cielo y mar
El segundo día, Dios decidió crear el firmamento del cielo y lo separó de las aguas, que enigmáticamente ya se encontraban allí, o al menos el Génesis no explica de dónde salieron; pero bueno, es lógico, todavía no había inventado el váter. Dicho esto, dejó la orina abajo y el cielo arriba, para que su hijo pudiera ascender de manera más fácil en un futuro y sin necesidad de robar un submarino amarillo para ello.
“Cada vez que me sacuda la polla, lloverá” —Dios, el segundo día hablando solo.
Tercer día: Plantas
Dios separó la orina de la tierra seca formando mares (después surgieron entre ambos cálculos renales grandísimos y problemáticos, véase el peñón de Gibraltar) e hizo que brotara la vegetación a partir de unas semillas de gramófono que guardaba en el bolsillo del zapato izquierdo.
Ya había hecho mucho ese día, así que se lió un porro de incienso y se fue a dormir.
Cuarto día: Sol y Luna
Al amanecer del cuarto día, Dios se dio cuenta de que la luz que creó el primer día provenía de la nada, necesitaba otras dos mierdas para que todo tuviera sentido. Dicho esto, defecó de nuevo un mojón grandísimo y brillante que le había quemado totalmente el culo y otro más fresco que le alivió con gusto el dolor del anterior; era el Sol y la Luna. Al primero lo colocó en el día para explicar la presencia de la luz, y a la segunda en la noche de adorno y para darle fama al Fary. También tuvo que inventar una máquina del tiempo para volver al amanecer del tercer día y coger las semillas de gramófono, ya que toda la vegetación había muerto por falta de luz solar hasta la invención de éste en el cuarto día. Después enterró la máquina del tiempo en una playa de relojes de arena movediza que se había formado a la orilla de uno de los grandes mares.
Quinto día: Peces y aves
El quinto día vio que tenía que darle uso a los mares y al cielo. Para ello, colocó bolsas de basura en las aguas y gases contaminantes en el cielo, que poco a poco fueron extinguiéndose por culpa de una plaga de peces y aves que acabaron dominándolo todo.
Eso es todo cuanto sucedió el quinto día, aunque cosas más impactantes se han visto. Dios se fue a dormir después de comerse dos atunes con forma de váter que sabían a orina de contenedor verde diabético.
Sexto día: Animales
Este fue el día más complicado, el que lo marcó y remató todo. Dios creó a los animales.
Bueno, al principio creó a los dinosaurios, además de los monos, Digimons y Pokémons. Pero los dinosaurios eran demasiados grandes para entrar en la futura Arca de Noé, y los monos necesitaban comer una fruta que aún no existía, así que los mató con un chasquido de dedos y creó a un ser humano, una especie de mono alopático con dicha fruta en la entrepierna al que llamó Adán. Ahora necesitaba una hembra para el pobre Adán, pero era algo complicado, ¿cómo la creaba?
“AdaN y EvA TKM mi ninio solo tuuuu tkkk x100pre <3” —fragmento grabado con uña mugrienta de Pikachu en un árbol del Edén.
Séptimo día: Descanso
El Todopoderoso ya había hecho bastante, además tenía demasiados trabajos, proyectos científicos y discursos que dar en su galaxia. Así que al anochecer del séptimo día, después de una buena siesta dominguera, instaló cámaras ocultas en las cuatro esquinas del planeta y se marchó mientras Adán le reventaba el culo a Eva al son de la dulce música que afloraba de los aún verdes gramófonos.
Desde entonces nadie ha visto a Dios, pero Él sí que nos ve a nosotros. Mientras la batería de las cámaras no se haya agotado, claro está.
Eres una mente enferma pero eres un claro ejemplo del estudio que demuestra que los ateos son más inteligentes que los creyentes, ellos no hubieran escrito esto jajajajaja
ResponderEliminarTe quiero.
ResponderEliminarSublime, te empotraba.
ResponderEliminarDesnutridamente perfecto! Está genial :D
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