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domingo, 4 de agosto de 2013

WC el Valiente


Año 3000 a. 2C.1, el frío invernal de agosto ya se podía sentir en Apeofmfnmeofmwoegn, un pequeño pueblo de Texas. Bueno, no es de Texas, pero como lo he inventado yo, lo sitúo geográficamente donde me sale de las pelotas. Eran las 3:90 de la mañana, los primeros rayos de luz asomaban el pene por el horizonte. Algunos de los gallos sin plumas con relojes tatuados en los bíceps ya empezaban a cantar al unísono “Alarma en do menor, 2º acto”. WC el Valiente, un hombre de unos 30 o 60 años aproximadamente y uno de los habitantes más respetados de Apeofmfnmeofmwoegn por su valentía y coraje, seguía durmiendo profundamente. No era consciente de lo que iba a suceder.

Ya había pasado media hora, los tatuajes de los gallos marcaban las 5:00 AM. Una oleada de aire sacudía con fuerza las tierras de WC el Valiente. Era un ovni con forma de coño que acababa de aterrizar sobre la cosecha de gramófonos en la que WC había puesto tanto empeño y esfuerzo.

—¡Qué diablos es ese ruido! —gritó WC—. ¡Despierta, cariño! ¿Oyes eso? Hay algo merodeando en los gramófonos.

—Sigue durmiendo, WC, seguro que es otra manada de DJ’s —contestó su mujer intentando calmarlo—.

—No puedo, tengo que averiguar qué es ese dichoso ruido —WC se levantó de la cama haciendo un salto al estilo ninja y se asomó a la ventana—. ¡Por la mismísima alcaparra! ¡Es un coño gigante!

—Maldita sea, WC, vuelve a la cama y deja de decir tonterías —insistió de nuevo su mujer sin saber lo que pasaba realmente—.

De repente, las compuertas del ovni se abrieron y una gran cantidad de confetis y humos de colores emergieron de su interior. Entre todo aquel barullo se podía apreciar una sombra, que poco a poco se fue aclarando hasta revelar la figura de un pulpo bípedo que agarraba con su cuarta mano izquierda un ventilador.

—Mhhhmhh, mhhhmhh, mhhhmhh... —se oía respirar—. Soy un extraterrestre, vengo del Quinto Coño, una galaxia muy cercana a la vuestra —explicó el pulpo hablando frente al ventilador—.

—¡Joder, quién es ese! —exclamó extrañada la mujer de WC el Valiente desde la cama—.

—Ven a verlo, solamente es un pulpo con un ventilador —respondió WC como si aquello sucediera a diario en Apeofmfnmeofmwoegn, mientras su mujer se acercaba con desgana a echar un vistazo—.

—Vosotros dos, los de la ventana —dijo el pulpo con su aventiladorada voz de barítono—. Busco un buen sitio para mear, me dirijo al Primer Coño. Es un largo viaje y no aguanto más.

—Maldita sea, ¿y tienes que venir aquí? —preguntó WC ya en el exterior de su casa, a una distancia de 1000 pies de loto2 del pulpo, mientras su mujer le miraba por la ventana muy preocupada—. Vete, ya has hecho suficiente daño a mis gramófonos —le reclamó—.

Entonces, el pulpo se dio media vuelta dándole la espalda a WC y se tiró un corto pedo de 600 segundos. Después, puso el ventilador en su culo a máxima potencia y apuntó hacia WC. Era un buen pedo, olía muy mal, como si hubiera comido excrementos de mapache caducados.

Cuando WC se percató y vio que aquel pedo mortífero iba directamente hacia él, huyó desesperadamente de Apeofmfnmeofmwoegn como si del fin del mundo se tratase. Apenas sin habla, repetía una y otra vez unos versos de Pedo Eructo3 que decían así:

El día final llegará con el viento,
correrá aire a mogollón,
que un pulpo aparezca si miento,
alcaparrón.

Algunos cuentan que se mudó a Asia y montó una zapatería, otros dicen que entró con sigilo en el ovni y se marchó mientras el pulpo se tiraba a su mujer. Demasiadas historias, pero nadie sabe realmente dónde está. Eso sí, WC se había cagado. Water Closet el Valiente se había cagado.



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1 a. 2C.: “antes del 2º Cristo”. Un señor vestido de princesa entra al Vaticano armado con dos pistolas cargadas de arena, dispara al Papa Reloj IIII, y se autoproclama el nuevo Cristo en el año 4900 d. C. (después del primer Cristo, que no tenía pistolas pero le quedaba mejor el vestido).
2 pie de loto: unidad de longitud equivalente a 0,07 metros que fue eliminada del Sistema Métrico Decimal por tráfico ilegal de órganos de perro.
3 Pedo Eructo: Hijo secreto de Anaxímenes de Mileto y Justin Bieber. Filósofo, escritor, cantante, vidente y fontanero ejemplar. Fue campeón de lanzamiento de pedos y eructos diez veces consecutivas.

viernes, 2 de agosto de 2013

Entrevista a un frigorífico

He tenido algunos problemas, pero gracias a mi equipo de fregonas profesionales y nuestros excelentes servicios (y a que no había nadie en casa), he podido colarme en mi cocina y ponerme en contacto con mi frigorífico, que casualmente se encontraba donde siempre. Una vez allí, ha aceptado gustosamente y me he sentado en la vitrocerámica con un traje de neopreno rosa, una gorra con hélice, mi bolígrafo de UNICEF y mi cuaderno de Hello Kitty, a hacerle esta magnífica entrevista:

Antes de nada me gustaría darte las gracias por haber aceptado mi invitación. Sé que los frigoríficos sois muy fríos y estas cosas os son indiferentes.

Gacias a ti, ya sabes que siempre estaré dispuesto a colaborar en todo lo relacionado con entrevistas y cualquier otra cosa que sirva para darme a conocer.

Bueno, cuéntame un poco cómo es vuestro día a día, cómo pasáis el tiempo los frigoríficos.

Como todos sabrán, los frigoríficos estamos continuamente enfriando. Enfriar sería el equivalente al sexo para vosotros, los humanos. Si no enfriamos, nos cambian por otro.

Y dime, ¿cómo llevas tú lo del desorden y la mal colocación? Quiero decir, lo típico: la fruta en el fondo detrás de todas las cervezas, el yogur natural caducado de 1492 que nadie se come, el cuerpo descuartizado en el último cajón del congelador... Son cosas que quieras o no, acaban pasando factura. ¿No es así?

Correcto, como bien has dicho, siempre hay algún yogur que se pasa años y años al lado de la enigmática bombilla o, por poner de ejemplo mi caso, algún pedazo de carne humana putrefacta que acaba atrayendo a todos los tejones diabéticos de Asia. No te culpo, ¡pero vaya noche me han hecho pasar los putos tejones! Mira qué ojeras negras e imantadas llevo hoy, no son capaces ni de sujetar la inútil dieta de tu madre. ¡Maldita sea!

A decir verdad, algo de culpa sí que tengo, no sabía dónde meterlo. Cálmate un poco y háblame de tu pasado. ¿Qué hiciste, dónde estuviste antes de llegar a esta casa de locos?

Cuando me trajo al mundo mi madre, de la cual no quiero saber nada porque era muy puta y se follaba al primer frigorífico cuarentón que le ofrecía dos míseros pavos congelados, me quedé solo porque no me quería y me abandonó en la calle. Al poco tiempo, me enteré de que murió después de una sobredosis de cartones de leche de rata. Esa pedazo de puta lamentaba haberme parido. Pasé muchísimos días tirado por ahí hasta que por fin el Servicio de Sanidad Frigorifística me llevó a una tienda, “Electrodomésticos Ojete y Hermanos”, que está en la esquina donde zorreaba la puta de mi madre. Allí estuve un tiempo hasta que desgraciadamente, tú fuiste a por mí.

Una infancia dura, parece. Ahora quisiera que hablaras sobre la espalda del frigorífico. Para nosotros es un misterio, hay afortunados que la han visto una vez. Otros, nunca. Cuéntame.

No te sorprendas con lo que voy a decir, pero nuestra espalda es feísima. Algunos frigoríficos canis (llamamos así a los frigoríficos que visten imanes feos y que no han ido nunca a una tienda de electrodomésticos), intentan disimularla tatuándose delfines con tinta de pulpo albino que brillan si los pones frente a la pared de una cocina. Pero la mayoría de nosotros llevamos la espalda al natural. Al fin y al cabo, como bien sabéis, casi nadie la ve.

Vaya, pues con los humanos canis sucede todo lo contrario, la mayoría trabajan en una tienda de electrodomésticos. Pero eso ya es otro tema. Pasemos a otra cosa, ¿qué sabes sobre la historia de los frigoríficos? ¿Cuál es su origen?

Son muchas las leyendas que se cuentan acerca de nuestro origen, durante mi estancia en “Electrodomésticos Ojete y Hermanos” escuché varias hipótesis. Una tarde, un anciano que solamente iba a la tienda a hablar y a calentarle la cabeza a Ojete y que olía intensamente a freidora y a alcanfor caducado, contaba que los frigoríficos nacían exclusivamente de una alcaparra que fuera regada cada día con orina de estropajo. Yo, sinceramente, no me lo creí. Nunca te fíes de un viejo que huele a alcanfor caducado. De lo que sí estoy seguro es que el verdadero origen de los frigoríficos se halla indiscutiblemente en un manual de instrucciones en criollo haitiano.

Para terminar me gustaría hacerte una pregunta importante, así que responde con sinceridad: ¿Qué opinas sobre los humanos?

Bueno, el mecanismo de un humano es infinitamente más complejo que el de un frigorífico. Sin embargo, lo que yo estoy viendo desde un punto de vista externo a los humanos es ignorancia, hipocresía, egoísmo... Miles de cosas que a la mayoría os están comiendo y dejando  huecos por dentro, como hacen las hormigas con un tomate podrido recién salido de un frigorífico. Pronto no quedará nada de vosotros, y nosotros, los frigoríficos, dominaremos el mundo junto a los microondas. Hielo y fuego, frío y calor, Nutella dura y Nutella lista para untar... Una combinación perfecta.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, pero no te entusiasmes tanto. Muchas gracias y hasta la próxima.

Gracias a ti y un fuerte abrazo a todos los lectores. Aprovecho para decir que vendo el tercer cajón del congelador a muy buen precio y prácticamente sin usar. Nos vemos.

jueves, 1 de agosto de 2013

El destornillador

Miércoles 23 de Marzo, Teruel.

El conductor del autobús bosteza mientras caen las primeras gotas de la primavera. Un tractor acecha en el horizonte. Se trata de un tractor Panasonic de 16 válvulas que está recogiendo los primeros Risketos de la temporada. El conductor del autobús, al que a partir de ahora llamaremos "Ezequiel Bastante", hurga en su nariz buscando algo que ni él mismo sabe. Sí amigos, hablamos de un destornillador. El autobús se había averiado y Ezequiel Bastante merodeaba la zona en busca del cuñado de alguien:

—¡¡Algún cuñado, por favor, necesito un cuñado que arregle esto!!— gritaba desconsolado.

Pero Ezequiel Bastante no sabía que se encontraba en un pueblo llamado "El hogar del coño", donde el 99 % de los habitantes eran mujeres. Os preguntaréis por ese 1 %. Era un perro que se llamaba "Catástrofe X".
Ezequiel estaba perdido. En el autobús sólo íbamos una niña de 77 años, una pareja de hurones y yo, Cailloü.


Necesitaba salir de ahí, pues el señor Ezequiel Bastante me estaba poniendo nervioso. Saqué una pistola de mi mariconera y por suerte tenía bastantes balas. Me pegué 4 tiros aunque sólo recuerdo el primero. Por suerte, salí de aquel espantoso lugar.